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La Desteñida – Bien Cultural

La Desteñida

Bien Cultural

Galería de Arte

Belgrano 618

Barrio Güemes

Córdoba

Diseño y Realización de la obra junto al Arquitecto Mauricio Herrera Boffo y a la Arquitecta Pamela Humeler 

Se puede conocer el proceso de diseño y construcción de la obra en este Video

La Desteñida – Bien Cultural

Ubicada en Barrio Güemes y sobre su corredor principal, la calle Belgrano, encontramos una vivienda que por sus características y su historia tiene todo el potencial para ser un nuevo espacio cultural. Gabriela Mendez, dueña de este emprendimiento, quiere exponer obras de diferentes artistas y artesanos.

De la misma manera que ellos toman sus materiales nosotros tomamos el espacio y hemos intentado modelarlo y acomodarlo de la manera adecuada:

En la Primera sala trabajamos con la idea del cielo y la tierra. Los ladrillos vistos son la tierra y el color gris simula un cielo que actúa como fondo neutro para las obras. Las formas escalonadas de los muebles responden a los altibajos propios de las montañas. El paisaje se completa con el sol que entra por la claraboya y los reflectores como haces luminosos por las noches. Esta sala abre su única ventana al exterior, la cual actúa como una vidriera que invita a apreciar las piezas expuestas y entrar a conocerlas.

Al ingresar a la vivienda encontramos dos arcos. Decidimos pintar uno color terracota y otro color gris. Los artefactos de iluminación tienen la calidez propia de la arquitectura colonial. Desde aquí las visuales nos presentan los diferentes ambientes de la casa.

En la segunda sala tres arcos de medio punto acompañan dos columnas que suben y son iluminados por reflectores. Este es un lugar más íntimo pensado para piezas pequeñas y delicadas. Una escalera corrediza recorre los sectores de exposición y un artefacto de vidrio corona el centro de la sala.

El oratorio nos recuerda la importancia que la religión tiene en esta vivienda y por esa razón sólo limpiamos el sector y propusimos que el muro interior muestre el color rojizo de sus ladrillos como lo haría en una antigua cripta. Dejamos planteado un sector abierto para muestras de arte religioso.

La sencillez y la apertura fueron los criterios elegidos para un baño que necesitaba funcionalidad y practicidad.

El techo de machimbre baja por una pared dejando dos muros limpios de color gris a los costados. Espacio pensado para una oficina que adoptará la personalidad de quien la habite y trabaje en ella.

En la fachada respetamos los colores originales de la casa. Los mismos que posee el templo religioso ubicado a pocos metros de la misma.

Las letras corpóreas de madera y el logotipo adoptan un color oscuro que se destaca sobre el rosado de la fachada. La estructura metálica que sostiene el logotipo responde a diseños propios del imaginario de este histórico barrio.

La casa abre sus puertas y al mismo tiempo Gabriela abre su corazón al encuentro con nuevas experiencias y oportunidades dentro de este universo tan diverso que son las Artes; las que en más de una ocasión, de maneras furtivas e intermitentes nos han alegrado la vida. Gabriela nos invita a ver arte, apreciarlo en estado puro, a buscar el sentido de la obra, encontrarlo y comprenderlo, a encontrar al artista y a encontrarse a uno mismo.

Esta casa nos pedía orden en ciertos sectores y desorden en otros, nos pedía que respetemos su historia pero que la vistamos con el espíritu de este tiempo. En algunas habitaciones necesitaba sorpresas y en otras sólo neutralidad. Esta casa, en ciertos rincones quería mostrar su propia luz y en otros alumbrar obras de arte con lámparas o soles, en algunos muros quería estar pintada y en otros simplemente continuar su destino, seguir siendo…   La Desteñida.

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